Si fuera solo un enigma que descubrir, pretendería descubrirlo….
Y descubrir en tus ojos lo que hoy tengo junto a ti en ellos desnudos.

Que ganas de detener el tiempo
en que tus labios se mojan con los míos,
y en el que mi lengua se siente acalorada
ante la pasión que desbordas con tu roce.
En ese mismo instante en que tus brazos acuden a mí,
seduciendo la piel… mordiendo las ganas.
Y entonces se ve venir un cálido abrazo
y una impregnante caricia,
un desliz sobre el cuerpo y otro más…
El corazón con todos los sentidos
tiembla y goza…
Es entonces cuando el alma enardecida
grita la delicia de tu amor,
y los latidos se unen para escucharte decir:
TE AMO.
Intensamente mis brazos en tu espalda se aferran
y comprenden que es ahí donde deben permanecer,
sacudiendo el dolor de tenerte lejos,
saboreando el sabor de tu cuerpo unido al mío,
convirtiéndose en tan solo uno.
Revuelvo mis ansias y reflejo en el cielo
el placer de amarte, de tenerte,
y ahí descubro la belleza de tus ojos
volviendo a vestirse…
