Otra vez en tus brazos... deliciosamente ahí.... en ti. Como un insecto pegajoso que pretende no desprenderse nunca. Embarrarse en un cuerpo fuerte y con sabor a hombre.
Alimentándome de sabrosas sensaciones que llegan a la cabeza y terminan en los pies, deteniéndose de vez en cuando para vibrar un poco más... un gemido y un te amo.
La provocación de un enlace más fuerte entre piel y corazón... tu tacto y el mío recorriéndo la piel que deseamos no tenga fin.
Y me mata el fuego que siento y deseo meterte en mis entrañas bebiéndote, comiéndote.
Y me falla la razón combatiendo con la pasión y el alma, y me gusta olvidarme de ella... y me gusta amarte así.
Y me place recorrerte una, dos, tres y mil veces más desnudándote la piel y descubriendo un horizonte nuevo, una línea que no conocía.
Un beso que no había probado antes. Una caricia que añoraba por ser aún más intensa y que tampoco había sentido. Y un te amo que dura más ...escucho mejor... y digo mejor.