Me enojé con Dios.
Hoy me enojé con Dios.
Cada vez que le pido lo ausente de mi camino, insite en que me acompañe.
Y a veces que le agradezco lo felíz que soy con él, juega conmigo y de nuevo me hace ver mi suerte.
Es gracioso pintarlo de esa manera, pero a mis entrañas les afecta un poco. Creo que se vuelven más escandolosas. Y de vez en cuando se picotea mi corazón. Y mi cerebro se invade de locura, tanto que parece que revienta.
Dios no lo entiende, si lo comprendiera me ayudaría a abandonar lo que tanto daño me hace, si se compadeciera un poco, me quitaría el tormento que me invade cada noche, las lágrimas que arrojan los ojos tristes que sin querer, mantengo frente a mí.
Dios es travieso. Quiere jugar un poco. Por eso hoy me enojé con él. Porque ya me cansé de jugar y porque no me gusta perder tantas veces. Inevitablemente día a día lo hago... Dios no lo entiende.
