Hoy tengo ganas de llorar. Y mi cerebro me reclama. Aún no he llorado. Intentaré no hacerlo.
La desesperación me está hundiendo. Las ganas se me están llendo.
Una noche y ya se arruinó de nuevo.
Mientras mis lágrimas contenidas, el sonido de tu voz continúa en mis oídos, tus caricias en mi piel, y tus besos en mis labios.
Tus palabras retumban.
Todo parece escaso. Hasta el amor.